lunes, 13 de junio de 2016

XXVIII Triatlón de Suances

20 meses más tarde y 2 kg más (en noviembre pasado eran 11…), desde que hice el último triatlón, y en plena preparación para el Iron Man de Vitoria, aproveché una semana de descarga para volver a sentir la tensión de la competición: el pasado domingo 12 de junio, acudí al triatlón de Suances, un clásico de las pruebas triatléticas de Cantabria.

Mi estado de forma era una incógnita, porque estoy haciendo muchos kilómetros de bici, y algo más de lo que acostumbraba a pie, nadando bastante menos, pero… para unos ritmos y para unas distancias mucho mayores, amén de unos desniveles no tan exigentes como ocurre en Suances. Este año, además, se variaba parte del recorrido, y se subía Ubiarco 2 veces.

También hay que decir que no me quedaba otra que competir con cabra, ya que mi BH de ruta sufrió más que yo con el choque contra un coche el mes pasado, y rompí el cuadro, más algún otro desperfecto. Pero habían repartido estas cartas, y con ellas había que jugar.

Esta temporada, en nuestro equipo del T. Costa Quebrada, hemos hecho no sé cuántos nuevos fichajes, desde personajes consagrados, hasta lechones con muchas ganas de impregnarse de este precioso y exigente deporte.

Así, nos colocamos en la orilla de la Playa de Los Locos sobre las 9:30 unos 150 participantes, con un mar tranquilo, hecho no siempre habitual en esta prueba, pero que, sin duda, muchos agradecieron. Este año, como decía, estoy nadando, a ojo, un 25% menos metros de los que hacía en 2014 (no veo mucha diferencia en sensaciones y tiempos entrenando, sinceramente), y con menos intensidad: el Iron Man manda, amigo, la guerra mayor es muy distinta a la pequeña batallita.

Salida limpia de golpes y de sorpresas, con aviso de tiempo restante hasta la bocina, perfecto. Primeros metros un poco agitado, pero a los 300 m cojo ritmo cómodo y referencia de algún participante al que seguir a pies. Así el recorrido completo hasta la orilla de nuevo, que por el GPS me salieron 1.160 m (de los 1.200 m “oficiales”, así que bien medido). Salgo en la posición 43 del agua, sin matarme, a pesar de parar 2 veces a colocarme bien las gafas por un manotazo que me hacía que entrase agua, me quito el neopreno (tras mucha lucha con él, demasiada…) y subo las infartantes escaleras hasta los boxes.

Rápidamente coloco dorsal, gafas y casco, y corro hasta la carretera, donde me subo a la Slice. Nada más empezar a pedalear, me animan Josué y Bardy (mi entrenador y su carismático padre), y veo delante de mí a mi compañero Alejo, que ha nadado muy bien, peleando con las zapatillas, jeje. A mí me pasa parecido, y sin darme apenas cuenta, me vuelve a adelantar Alejo y Oliver, que ha salido del agua justo detrás de mí. Tener como referencia a 2 chicos de mi equipo justo delante, es una ventaja, porque conozco mejor cómo se desenvuelven, ya que había bastante gente foránea, y no veía muchas más ruedas a las que poder seguir con claridad.

La subida a La Tablía la hacemos relativamente sueltos aún, y en cuanto la carretera se pone llana, aprovecho a acoplarme y apretar: si tengo que hacer la carrera con una cabra, qué menos que intentar tensar en el terreno más favorable para ella, que no son las subidas, precisamente…

Adelanto a Alejo, en este rápido tramo, pero en cuanto vuelve el rampón de entrada a Ubiarco, me vuelvo a descolgar, si bien mantengo contacto visual con él y Oli. Lo mismo en toda la subida a Ubiarco, pero no noto las piernas especialmente sueltas, menos mal que se supone que era una semana de descarga y tendría que haber llegado medianamente descansado, que si no…

Tras coronar Ubiarco, el tramo de enlace a la carretera Yuso-Camplengo se hace rápido, y tengo un pequeño toma y daca con Mendi (T. Buelna-Bathco), que dura poco, porque este ave vuela bastante más alto que yo, jaja. En la rapidísima bajada a Camplengo, dejo atrás a Alejo y cojo un poco más adelante a Oli, al que ya no perdería el contacto hasta el final, fue una bonita “no lucha”.

Nuevamente, bajada hasta Tagle, en la que meto el 53x11 y le doy fuerte a la Slice, qué maravilla la cabra esta, amigo, ¿dónde has estado todo este tiempo? Cómoda, rápida, segura, traza de maravilla, no le veo puntos flacos incluso en las frenadas…

El pueblo de Tagle se pasa rapidísimo, y otra vez la cruda realidad de atravesar Ubiarco y volver  a coronar su pestosillo minipuerto. Noto que el sillín se me ha bajado (parece que ya he encontrado el remedio para evitarlo) y hace que las piernas no rindan a tope y vayan cargadas, pero el objetivo era ir fuerte en bici, aunque, repito, no es este el terreno en el que estoy entrenando habitualmente, ni mucho menos estas las intensidades en las que me estoy moviendo, pero había que probarse un poco, sufrir y fastidiarse.

Llego a Suances con el 49 mejor parcial de bici. He sufrido más de lo que debía y pensaba inicialmente, con mucha subida, que tampoco es mi punto fuerte, pero digamos que lo solventé. Qué rabia no tener más frescura de piernas… ¡ay!

Me pongo a correr con Oli cerca de mí, y un poco detrás Alejo. También han salido junto a mí a este sector final Nacho Rodríguez y Javi Trueba (ambos del T. Buscadores), y ya en la primera rampa noto que la bici me ha hecho pupita. No cojo buen ritmo nunca, las cuestas se hacen pesadas y bajarlas, aunque teóricamente puedes relajar un poco, tampoco puedo dormirme mucho.

Nos vamos cruzando los compañeros del equipo (Oli, Alejo, Juan Espino, Sarobe, Aitor, Lolo, Martín, Pacheco, Manel , Tato, Guti y el bueno de Nanduco… que le cogió gusto al mar, y no pudo pasar el corte de bici, lástima). Por supuesto, animando lo que puedo a muchos conocidos que están dando el callo hoy también en este durillo circuito.

Sin pena ni gloria, voy limando metros a la carrera, y fastidiado por no tener la chispa de otros años, en los que podía recuperar algún puesto en este tramo final y no estar sufriendo por no perderlos, como en esta ocasión. Pero es inevitable, y algún adelantamiento tengo que soportar y ver cómo el osado se aleja poco a poco, sin mucho que poder hacer al respecto. Menos mal que en la subida final, me encuentro a mi preciosa novia Bea, y con un beso, me llega el premio antes de entrar a meta. Última recta, y veo a mis padres con unos buenos amigos animando, finalizando con el 59º parcial a pie (qué vergüenza), y en el puesto 43 de la general.

Un entreno de calidad exigente y felicidad en los rostros de todos mis compañeros, así que, resultado estupendo. No me he explayado en demasía esta vez, pero… me estoy reservando para Vitoria, espero que lo entendáis.

Muchas gracias a los que habéis animado y fotografiado: Juanra y Víctor (D. Polanco), Miguelín Ruiz (T. Buscadores), Alfredo Poo, M&m, Parando El Crono, Ruth Cruz y hermana, Josué y Bardy, María y Marta, Peter y Yaiza (de mi equipo, ¡vamoooooooos!), y por supuesto a mis padres y novia. Disculpad, porque me olvidaré de alguien, seguro. 

Entrena como si fueras a ganar.

martes, 7 de octubre de 2014

I Triatlón de los Históricos y XXI Triatlón de Santander

Un poco de alegría, para empezar la lectura: PLAYLIST

Terminada mi temporada 2014, paso a contaros cómo me ha ido en las dos últimas pruebas que he disputado.

Primeramente, el Triatlón de los Históricos en Santander, el sábado 27 de septiembre, que coincidía con el Campeonato de España por clubes, en un escenario precioso. 

Distancia sprint (750-20-5), nadando desde el Promontorio hacia el Dique de Gamazo, la bici realizando 3 vueltas a un circuito por la Avenida Reina Victoria, subiendo al Palacio de la Magdalena, giro en el Casino, y regreso, por el Palacio de Festivales (ESPECTACULAR, con las calles totalmente cerradas al tráfico), y, por último, otras 3 vueltas corriendo por la zona del dique.

Personalmente, la semana anterior no había entrenado nada. Temas laborales (bienvenidos sean, por otra parte) y alguno leve de falta de motivación (por la cercanía del final de temporada, ya había ganas de terminar), hicieron que me presentase a la prueba con el Triatlón de Comillas del domingo anterior como último entreno de calidad. Olé mis huevos.

No me asustaba demasiado por la distancia, pero sí por la intensidad, que sabía que iba a ser tremenda, como siempre en estas pruebas tan explosivas, en las que, además, se puede ir en grupo en bici, con lo que ello conlleva: ataques, cambios de ritmo, el corazón que se sale por la boca…

Pero bueno. La tarde acompañaba, y el circuito era precioso, como decía, así que nos juntamos Calon, Oli, Aitor, Pedro y yo, a darlo todo. Vamos, como siempre.

Un ambiente de público también para quitarse el sombrero, hizo el resto. Saludamos a los conocidos (Pablo Martín Sarobe, te prometí que saldrías en la crónica, jaja), y para el agua.

Salida de natación normal, tampoco muy atropellada, y muy limpia, en general, todo el recorrido hasta la rampa del dique. Salgo del agua en la posición 36 de unos 180 participantes, sin haberme exprimido al máximo.

Nada más coger la bici, sale delante de mí Nacho Rodríguez (SVC), que hubiese sido una rueda buenísima, si no fuese por dos detalles sin importancia. Uno, que me iba a dejar tirado en las primeras rampas duras del recorrido. Y dos, que, ya en la salida, se me escapó y no le volví a ver. No sé qué hubiese sido peor, jaja.

En grupo con unos cuantos ciclistas más, todos desconocidos, fuimos tirando, más o menos dando relevos ordenadamente, hasta llegar al rampón del Palacio de la Magdalena, en el que me costó subir lo que no estaba escrito, y me descolgué un poco. El resto de la primera vuelta, con el corazón a mil, las piernas en llamas, y la respiración en la misma línea. Empezamos bien.

Menos mal que en las dos siguientes vueltas, pude reservar algo más, subí las rampas con más cabeza (y tranquilidad), y pude ir mejor. Pero eso sí, no iba cómodo del todo, en cada grupo en el que fui inmerso (podría decir que uno diferente por vuelta), me quedé descolgado, no tenía chispa alguna, pero tampoco podía pedir peras al olmo, después de toda una semana haciendo el vago. Lástima, se me escaparon Gorgonio Gandiaga (POLANCO) o César Bolivar (OZONO), viejos conocidos, pero no tenía fuerzas para más.

De todas formas, me bajo de la bici con el 50º mejor puesto, y con la esperanza de poder apretar algo corriendo. Sin embargo, me dan los gemelos amagos de acalambrarse, y me acojono un poco. Precisamente hoy no, hombre, que hay mucha gente mirando, jaja. Ahí sí que me acordé de la semana de relax que me había tomado, parece mentira lo rápido que se acostumbra el cuerpo al ocio…

Afortunadamente, se pasa la mala sensación de piernas en unos pocos metros y puedo ir más o menos, aunque tampoco me daba el cuerpo para mucho más. Me salieron los 5 km a 3:56 min/km de media, bastante flojo, con el 34º puesto en este sector, y entrando en meta en la posición final 35. Pero disfrutando del escenario. No había fuerzas para más, pero muy divertido.

Y a la semana siguiente (este pasado domingo, 5 de octubre), el Triatlón de Santander. Esta prueba, puntuable para el circuito cántabro de triatlón, por lo que me interesaba bastante más. El hecho de irnos de comida todos los del equipo después era lo de menos, jaja.

También sobre distancia sprint (750-20-5), nadando en El Sardinero, bici con 4 vueltas a un recorrido por la S-20, y carrera por el paseo de la misma playa. En esta ocasión, competimos por el equipo Cazorla, Jorge, Oliver, Álex, Calon, Carlos, Aitor, Rico, Cristina y yo. ¡Fiesta, fiesta!

La semana anterior entrené dos días: una hora de carrera con cambios de ritmo (que me dejaron los gemelos con agujetas un par de días… me estoy haciendo muuuuuy mayor), y una salida de 2 horas en bici en solitario, también con algún cambio de ritmo. No pude tampoco hacer más, y, de hecho, llevaba 2 semanas completas sin nadar, pero tampoco esperaba ningún bajón en carrera, sinceramente.

Salida un poco a traición, que nos encanta, aunque no lo reconozcamos, jaja. Me da tiempo a intercambiar unas breves palabras con Javi Loroño, riéndonos de que da igual que estemos pendientes del silbato, siempre nos va a pillar despistados, y a por las olas.

El mar estaba un poco agitado, pero las olas eran orilleras, un poco incómodas para entrar, pero en cuanto se avanzaban 100 m, no molestaban tanto, si bien el resto del recorrido no estaba precisamente en calma, pero bueno. Nado bastante cómodo, aunque empiezo a notar algo el cansancio en la última boya, hasta la arena. Finalmente, salen 1.200 m, en lugar de los 750 m previstos, pero, francamente, a mí me da igual.

Alcanzo la arena no sé en qué puesto, porque decido quitarme el neopreno en la misma orilla, se me traba, y pierdo un tiempo precioso. La verdad, tampoco fue tan malo, porque me sirvió para ir en un grupo de bici muy bueno, así que, no puedo quejarme. Calculo haber recogido la bici en el puesto 25º, más o menos, de los 112 participantes.

Nada más subirme a ella, estamos juntos mi compañero Oliver y Pablo Pontón (SVC), dos buenas piezas para la ruta que nos esperaba. Por el camino, se nos uniría Luis López (CAMARGO), y más tarde Juanra González (POLANCO), otra bestia de los pedales.

De la primera vuelta al rápido circuito por la S-20, sólo decir que pensé que me moría, jaja. A duras penas pude dar algún relevo, pero iba infartado. Me temía lo peor, perder el grupo, y luego correr sin fuerzas.

Menos mal que, al ser varios en el grupo, y con buena voluntad para dar relevos, pude descansar algo, porque, madre mía, qué espectáculo el mío, jaja. En la tercera y en la última vuelta, algún ataque por parte de Juanra, para poder escaparse en solitario de nosotros. Es lógico, es muy fuerte en bici, y hace muy bien en querer aprovecharse.

En el primero me costó aguantar, y en el segundo casi me desmayo, pero no sé ni cómo pude saltar a por él y Pontón, que se iban solos. Ahí estaba el billete para estar arriba luego en la carrera a pie, y me vacié convencido.

Llegamos en grupo a dejar las bicis, y salgo a correr detrás de Pontón, Juanra, Luis y mi compañero Oliver. Me bajo de la bici con una media de 38 km/h, me han salvado los mismos que me han hecho sufrir tanto en este sector. Vaya si he notado estar prácticamente 2 semanas sin hacer nada.

Empiezo la carrera a tope, con la idea de recuperar algún puesto rápido e intentar controlar un poco más adelante. Adelanto a Oliver, a Pontón, y un poco más adelante, a Juanra. Aunque noto que voy demasiado rápido, pero las piernas responden. Lo cierto es que los pulmones, no tanto…

Tengo que levantar un pelín el pie, Pontón me vuelve a adelantar (de sobras es mejor corredor que yo, era cuestión de tiempo), y voy controlando a Juanra, pues estamos muy parejos. Apenas 20 o 30 m me separan de él, y, en cada giro, veo que no consigo despegarle.

Los 4 km finales son idénticos, sin adelantamientos, sólo doblando a algún conocido y animando lo poco que me da el aire que me cuesta tanto meter al pecho. Los ánimos de los numerosos conocidos ayudan una barbaridad.

De reojo veo en el GPS que llevo un ritmo más o menos constante de unos 3:40 min/km, o sea, no voy mal del todo, si bien, entre la salida y los giros, será algo más lento en meta, pero bueno, es así para todos.

Llegamos al giro final en el Hotel Chiqui, apenas 500 m antes de la meta, y compruebo que Juanra sigue pegado, por lo que pego un arreón, a morir (literalmente). Hago ese tramo final a menos de 3:10 min el km, no me adelanta nadie, y llego a meta reventado… pero feliz. Puesto 30 final. Nos felicitamos Juanra y yo, y poco a poco cojo aire.

El buen puesto de mis compañeros Cazorla (13), Jorge (34) y Oliver (38), junto con el mío, nos permitió quedar 4º por equipos, rozando el palo. El año que viene creo que podemos dar algo más que hablar, pero para bien, jaja.

El colofón y fin de fiesta fue la comida y las risas que nos pegamos en el restaurante italiano, donde quedó patente el buen ambiente que tenemos en este equipo de amigos, por encima de todo.

Llego ya saturado de entrenos y competiciones. Mi pretemporada en 2013 la empecé la segunda quincena de octubre, por lo que se puede decir que llevo un año completo sin parar, y tengo ganas de desconectar.

Desde que empecé la pretemporada, hasta el día de hoy, he hecho 391 km nadando, 8.113 km en bici, y 1.613 km corriendo. No he podido con más.

Voy a parar un mes completo, para después empezar de nuevo, poco a poco, a rodar suavemente e ir cogiendo el punto para 2015.

Aún no sé qué pruebas haré en la temporada que viene. Intentaré repetir prácticamente lo de esta, e intentar el siguiente asalto: mi primer Iron Man. Habrá que ir, ¿no?.

Agradezco, como siempre, a mis compañeros de equipo los buenos momentos que me hacen pasar. También a los que, de una forma u otra, entrenan conmigo (¡ay! esas salidas ciclistas de los sábados que tanto os dan dado qué hablar, con mis convocatorias desde La Veguilla), y a mi preparador Josué (un crack auténtico, un placer sufrir aprendiendo y recogiendo los frutos).

Desde luego, a los fotógrafos que amenizan nuestras crónicas y Facebook, aparte de animar en las carreras, claro: Noe Mediavilla, Nuria GD, Ruth Cruz, Cris Ruiz, Jorge Morales, Iván Glez. Camino, Estefanía Silva, Deimante Ali, chapifoto.com, etc., etc.

A nuestras fans incondicionales Mery, Anuca y Estef.

Y, por supuesto, a Bea.

jueves, 25 de septiembre de 2014

XXV Triatlón de Comillas

Música de fondo. Así, el que no lea, por lo menos, que se duerma, jaja: PLAYLIST

El pasado sábado, 20 de septiembre de 2014, se celebró el Triatlón de Comillas, en su 25º edición, sobre una distancia olímpica (1500-39-9,6). Duro de narices.

Por mi equipo, participábamos Alfonso Calonge, Oliver Gutiérrez, Jorge Villacorta, Carlos García y un servidor. En total, 128 deportistas, para acometer esta prueba que sirve para decidir el Campeón de Cantabria de Triatlón.

Después de disputar el Triatlón de Logroño, estuve una semana muy poco enchufado para entrenar, desganado. Pero la siguiente, con unos pocos días de toques de calidad, me vi bastante bien, lo cual me animó. Mi entrenador, Josué, llevaba tiempo diciéndome que era el momento de vivir un poco de rentas, pero no terminaba de creérmelo.

Al llegar esa mañana a Comillas, poco me faltó para santiguarme al ver los boxes. Aimar Aguirresarobe, Emilio Monagas, Fernando G. Aja (SVC), Iván Peláez (T. SANTANDER), Roberto Cuesta (T. SANTANDER), Fernando Román (T. BUELNA-BATHCO), Pelayo Menéndez (T. CAMARGO-ASTILLERO), etc., etc. No iba a haber bromas este día, y yo, pobre de mí, pensaba en salir vivo de ese embolado como buenamente pudiera.

El mar estaba piscinero a más no poder, algo que me viene bien. Una única vuelta. En el momento de dar la salida, me encuentro detrás de Pablo Zubiaurre, que va bastante mejor que yo, pero al menos, pienso, voy a intentar seguirle lo que pueda.

No me lo explico, pero veo que voy casi a su par, sin dar el tope, comodísimo. Hasta que, en un momento dado, me alcanzan un par de nadadores, uno a cada lado, me cierran (sin querer), y pierdo la referencia de Pablo. Fue bonito, mientras duró.

El resto de la natación, igual de cómodo, y notando que deslizaba muy bien, alargando un montón la brazada. Con el mar revuelto, no hubiese habido forma. Llego al chip de la orilla en el puesto 21º, con la mente puesta en la incógnita de qué sensaciones me iban a tocar en la bicicleta.

Salgo del puerto, sin haber podido colocar los pies dentro de las babuchas, pero uno ya es zorro viejo (¡Y tanto!¡Veterano 1! No me lo recuerdes…), y espero al tramo de bajada rápido, nada más salir de Comillas. Me pasa como un cohete Nacho Rodríguez (SVC), y, poco después, Juanra González (POLANCO), la historia de todos los triatlones. Giro en la subida a El Tejo, y vuelta a Comillas, donde doy alcance a Miguel Marsella (BENDER), un chico que va muy parecido a mí, por lo que era una buena referencia.

Pasada fugaz por Comillas, donde nos animan los amigos que han venido a vernos, y salimos por la carretera de la costa, dirección Casasola, Tramalón, Cóbreces, Toñanes y Oreña. Sin novedad, es decir, sufriendo como un perro en las subidas (no me cebé, fui con cabeza, pedaleando ligero, pero… costándome una barbaridad), recibo algún adelantamiento, y doy yo alguno que otro.

En el momento en que me pasa Javi Hoz (T. SANTANDER), caigo en la cuenta de que, tal vez, en mi categoría de veterano 1 (la misma en la que él compite), pueda estar arriba. Aún no hemos llegado al giro de mitad de recorrido, en el que puedo comprobar a quién llevo por delante, y ser consciente de mi verdadera posición.

Pues bien, me cantan que voy el 28. No puede ser. Me cruzo con Cuesta, Aja, Hoz y Emilio Alonso (T. BUELNA-BATHCO), todos de mi categoría, y, precisamente, este último, me da la impresión de que puedo darle alcance. Veremos.

En el giro veo mejor a mis compañeros, les grito, apoyando lo poco que puedo. La verdad que, a pesar de que no me encuentro finísimo pedaleando, noto que la vuelta la hago mucho mejor.

Pero, en cualquier caso, me adelanta Gorgonio Gandiaga (T. POLANCO), vaya, otro veterano, y éste corre más que yo, jaja. No me importa, no bajo el ritmo, y en los llanos y bajadas sufro a tope, regulando en las subidas.

Así, vuelvo a alcanzar a Miguel Marsella, y algo más tarde, a Emilio, ya a menos de 1 km para entrar a boxes. Costó mucho, demasiado. Parcial 34º de los 128.

La entrada la hago sin novedad, pero el bueno de Emilio hace la transición un poco más rápido que yo. Salgo despendolado, a intentar hacer una primera vuelta fuerte, dejar a Emilio atrás, todo lo que pueda, y hacer la última un poco más “relajado”.

Aquí sí que no me pasa nadie, y voy animando a todos los que me encuentro de frente, Nacho (SVC), Loroño (T. SANTANDER), Marcos Bardón (T. BUELNA-BATHCO), etc. Compruebo que he logrado un hueco de unos 200 metros respecto de Emilio, si bien, Gandiaga va a resultar inalcanzable.

Ya bajando hacia el camping, me adelanta David González (T. POLANCO), que ha hecho una progresión buenísima, y además corre sueltísimo. Aunque nos animamos mutuamente, y me invita a ir a su ritmo, decido no hacerlo, es demasiado alto, y tal vez reviente en la segunda vuelta.

Afronto la segunda vuelta al mismo ritmo, sufro, pero lo voy llevando bien. Los ánimos de los conocidos dan alas. Giro antes del Palacio de Sobrellano, y Emilio que no baja los brazos, lo llevo a unos 100 m. Aprieto, y no descanso hasta meta, comprobando en la recta final, que nadie me va a robar la cartera.

Hago el 19º mejor parcial a pie, y… sin creérmelo, el 24º total en esta prueba (a bote pronto, alrededor del 20º de Cantabria). Ni en mis mejores previsiones tenía este resultado. Pero lo que me interesaba, el resultado en veteranos 1… nada, el 5º.

Bueno, satisfecho y muy contento con mi rendimiento, de todas formas. Nos vamos a tomar una cerveza los del equipo con las sufridas animadoras. Y… de repente, ya que estamos a 200 m de la entrega de premios, dicen mi nombre, como 3º en el pódium de veterano 1 de Cantabria. Ni que decir tiene, que salgo corriendo (casi pierdo hasta las chanclas), no veré una más gorda en mi vida.

Es todo un honor compartir pódium con Javi Hoz y con Fer G. Aja (no mucha gente puede decir que ha estado ahí arriba con un Campeón del Mundo de Triatlón en Hawaii, una carrera sin importancia, por otra parte, ¿se nota el sarcasmo lo suficiente?). La lástima fue que, el verdadero merecedor de esta medalla, Gorgonio Gandiaga, fue descalificado, al pisar la línea continua en el sector de bici. Las reglas son así, pero me da rabia que sea de esta forma, el que yo reciba el premio. En fin.

Ya no queda nada para finiquitar la temporada. 2 triatlones consecutivos, ambos sprint, y ambos en Santander. Van a estar divertidos, ya lo creo.

Turno de agradecimientos:

-   A mis compañeros de equipo: Cris, Rober, Alejo, Calon, Rico, Carlos, Oli, Guti, Aitor, Cazorla, Alejandro, Jorge, Cornejo y Pedro.

-   A mi entrenador, Josué Castillo, que se muere de ganas de volver al triatlón, aunque no lo reconozca, jaja.

-   A mis amigas Mery, Anuca y Estef, incondicionales animando en las cunetas, así como Juan de Hoyos, que se acercó en bicicleta a vernos.

-     A los fotógrafos que han venido a la prueba: de nuevo, Estefanía Silva (anima y saca fotos, es una joya de chica), Ruth Cruz, Cris Ruiz, Nuria GD, Aitortxu González, Rafa Lavín y Noe Mediavilla.

-     Y a una personita muy especial para mí, me hace realmente feliz. Ella sabe quién es. GRACIAS

Buenos deportistas, mejores personas. Un abrazo.

viernes, 12 de septiembre de 2014

I Triatlón de Logroño

Vamos a por un poco de música, para hacer este rollo algo más llevadero, que bastante ladrillo os vais a tragar ya: PLAYLIST

Bueno, con ilusión, aunque algo cansadete ya, preparé el Triatlón Doble Olímpico de Logroño, en el que competí el pasado domingo 7 de septiembre. Las distancias, un poco peculiares, debidas a los recorridos establecidos por la organización: 3000 m – 83 km – 15 km.

Natación en el embalse de La Grajera (3 vueltas de 1000 m), circuito de bici por Logroño, Lardero, Entrena, Nalda, Alberite, y vuelta a Logroño (dos vueltas de unos 40 km), circuito de carrera por las calles peatonales de Logroño y un parque junto al río Ebro (dos vueltas de 7,5 km).


Para allá que nos fuimos mi amigo Oliver y yo, junto con su novia Carmen. Disfrutando de la nacional N-232, fui como un señor, ojalá siempre pudiera ir sin prisa a los destinos, e ir gozando del recorrido, como Vladimir (¿te gusta conducir, Angela?).

Y, nada más llegar por la tarde del sábado, un calorazo del copón, 30 y pico grados, que por la noche “bajaron” a 25 ºC. Genial, con lo mal que duermo yo con esas temperaturas. Y otro problemilla más: no hubo forma de congelar el bidón de isotónico, que siempre hago la noche antes de las carreras, para que, cuando llegue el momento de beber de él, ya en la bici, esté aún fresco. Pero no, remedio casero, compré un par de bolsas de hielo, aunque no hice gran cosa.

El briefing, tras recoger el dorsal, nos resultó un poco pestoso, así que decidimos ir a cenar a un italiano, algo ya marca de la casa. Al menos, de la mía, jaja. Me suelen sentar muy bien esos hidratos la noche antes. Un heladito de postre, y a dormir a las 23.

Me desperté a las 5:30, metiéndome galletas a martillazos, para llegar bien a la salida de las 9:05. Antes de las 6:30 estaba con Oli en su furgo, yendo al embalse, puesto que nos abrían boxes a las 7. Noche cerrada, nos mirábamos unos a otros pensando si no habría que nadar con una frontal, jaja.

Recordar que este triatlón, en su primera edición, constaba de las modalidades sprint y olímpico (con drafting permitido), más una media distancia, el doble olímpico (sin drafting), en el que nosotros participábamos. 300 valientes (o calientes, no sé), competíamos en este último, para un total de 800 deportistas en las 3 competiciones.

Personalmente, había echado un par de cálculos. Uno, el lógico-reservón, para terminar en el entorno de las 4:30 horas en total, y otro, el de “todo ha salido como Dios”, de unas 4:15 horas. Solamente decir que, en el caso de completar el triatlón en 4:15 horas, hubiese significado quedar en el puesto 10º, aunque eso, claro está, no podía saberlo.

Entrada a boxes sin novedad, saludo a Choco (TRIFLAVI), uno de los pocos conocidos que iba a encontrarme en esta carrera, y un paseo hasta el embalse, para reconocer un poco el terreno de batalla. Es aquí donde me encuentro con la magnífica fotógrafa Nuria (La Distancia + Larga Entre Ayb), que tantas y tan buenas fotos nos saca, por la cara, en las competiciones.

Me zampo una barrita, antes de colocarme el neopreno. Veo, como siempre, a la gente algo nerviosa, tensa, y yo tan feliz. Tantos días de palizas para este momento, como para ponerme ahora serio, no fastidies, jaja. Sí que es verdad que estaba un poco mosca, ya que, a la anulación del Triatlón Buelna, y la retirada en el Triatlón de Riaño, esta era la última bala que me quedaba, para poder hacer algo digno en una prueba de media distancia, durante 2014, y no quería fallar.

De camino al embalse, listos para la salida, nos encontramos con algún compañero de Reinosa, que competía en el triatlón olímpico. Sin darnos cuenta, salen las chicas del doble olímpico, y 10 minutos más tarde, más o menos, nos toca a nosotros.

Como es habitual en mí, me coloco en segunda fila, justo detrás de Raúl Amatriain, el que, a la postre, quedaría segundo. Salida, un poco a traición, (¡viva Cantabria!), y a por la primera boya. Nado sin darme mucha caña, no me noto mal, pero creo que, mentalmente, quiero ir relativamente cómodo en los 3000 m, y coger la bici a tope.

Las 3 vueltas al recorrido de 1000 m teóricos, se pasan bastante rápido. En el momento de hacer la mitad de la segunda, por mi izquierda me adelanta el primero de los competidores del triatlón olímpico (que salían después de nosotros, con gorro amarillo; los del doble olímpico llevábamos gorro azul), intento seguir sus pies, pero… tarea imposible, vaya velocidad, jaja.

Se repite la misma historia de casi siempre, no tengo rapidez para ir con los primeros, pero sí que voy en el grupo perseguidor, a ratos solo, a ratos a pies de alguien. Lo tengo claro, nunca me abrasaré en intentar cazar a un grupo delantero yo solo, es una paliza inútil. Si puedo recortar distancia a base de seguir a alguien más rápido, perfecto. Si no es así, también perfecto. Pero trato de economizar esfuerzo.

En mis previsiones, estaba hacer la natación en unos 50 minutos. El resultado fue de algo más de 52 minutos, pero contando con el acceso desde el lago hasta la alfombrilla de cronometraje, todo bajo control. Posición 55 en natación. Larga transición hasta boxes, por lo que decido quitarme el neopreno casi al principio.

Rápidamente, a la bici, y pequeño lío con el pulsómetro, perdiendo unos segundos en volverlo a poner en condiciones. Es una manía, pero me gusta tener el track completo de toda la carrera, una vez terminada.

Tramo de enlace rápido hasta Logroño, me noto que voy volando. Giro por las calles de la ciudad, y salimos camino de Lardero, con una leve pendiente ascendente, pero nada dura. A mitad de pueblo, breve subida, en la que meto plato pequeño y no me complico: cadencia, molinillo, piernas sueltas, que esto es muy largo. A pesar de todo, no noto la frescura de otros días, no sé si por la emoción de notar ir rápido o bien por obligarme, precisamente, a ir rápido a mí mismo.

El caso es que, aunque adelanto a gente, las piernas están algo tensas aún, espero no forzar demasiado.

En el tramo de Lardero a Entrena (¿que entrene?¿más?), algún tobogán, y ocurre algo curioso. Claro, compartimos circuito ciclista las 800 personas que participamos, y presencio verdaderas romerías: grupos de triatletas de sprint y olímpicos, junto con otros, como yo, que hacíamos la modalidad larga, y debíamos ir sin chupar rueda. Lamentable, cómo algunos de los “míos” se colocaban a cola de grupos de ciclistas, ¿para qué? No lo entiendo, sinceramente.

Cada vez que me encuentro con un grupo así, me desplazo al centro de la calzada, sin invadir el carril contrario, y, en cuanto puedo adelantar, aviso, me dejan paso y cero problemas. Y lo más importante, cero ilegalidad. No lo veo tan difícil.

En este tramo de toboganes, me ocurre una situación bastante cómica. Adelanto a un grupo de 8 o 10 chicos que van a rueda, y en cuanto llega un tramo de subida, bajo el ritmo, relajo piernas, y me vuelven a adelantar, hasta que coronamos, me embalo, y los vuelvo a rebasar. Así, unas cuantas veces, no sé qué pensarían, jaja.

En esta zona sobrepaso al bueno de Choco, que ha hecho una gran natación, y veo que va reservando más caballería que yo, jeje.

Pasamos Entrena y un tramo llano y recto, en el que se aprecia, en el horizonte, una larga hilera de
competidores. Preciosa vista, desde luego. Poco después, rapidísima bajada a Nalda, en la que me lanzo a por los que llevo inmediatamente delante, y me sorprende lo miedosa que es la gente. Y yo, precisamente, no soy temerario bajando. O eso creo.


Girando en el pueblo de Nalda, cogemos la segunda mitad de este circuito circular, levemente favorable de pendiente, pues vamos paralelos al río Iregua, hasta Logroño. Aquí sí que sacamos todos nuestro potencial, de reojo veo en el pulsómetro que vamos a 38-40 km/h, sin ir a tope-tope.

Hasta aquí, bien. Primera vuelta casi hecha. Bebiendo y comiendo regularmente, y con los resaltes de los pasos de cebra y algún bache que me hacen soltar algún que otro juramento (los odio, y tengo un miedo justificado a un pinchazo). Aparte, se me descuelga el portaponcheras de detrás del sillín, por lo que aprovecho el invento casero que me comentó el bueno de Marcos Bardón (artífice de la interesante página TRIATLÓN CÁNTABRO), a saber, llevar el bidón entre las barras de los acoples, sujeto con una goma (en este caso, de unas gafas de natación viejas). Parece que funciona, salvo por un detalle: el hueco entre barras es poco mayor al ancho del bidón, por lo que, en cada bache o paso de cebra elevado, he de hacer equilibrismo, sujetando el manillar con una mano, y con la otra, el bidón (si lo pierdo, desgracia al canto; quedarse sin bebida sería lo último). A pesar de tantas precauciones, dos veces está a punto de caerse el maldito bidón, no sé ni cómo las gomas lo pudieron aguantar, colgando de mala manera. Pero así son las cosas del directo. Yo y mis experimentos el mismo día de la carrera.

Entramos a Logroño, y veo que llevo una media de casi 36 km/h. Ni en la previsión más optimista apostaba por ello. También es cierto que me he cebado, quizá demasiado, a alcanzar a más y más gente. Las piernas no las tengo todo lo descansadas que hubiese deseado, y aún me queda otra vuelta completa de 40 km…

Primer despropósito de la organización. En el giro dentro de Logroño, que marca el inicio de la segunda vuelta, nos dan agua e isotónico. Es como si tienes tos y te arrascas los coj… El agua en un botellín sin tapón y caliente. ¿Qué pretenden que haga con esto?¿Ducharme? Yo contaba con una ponchera, y buscarme la vida para colocarla en la bici, pero con un botellín abierto, que va totalmente suelto en los portaponcheras, no hago nada. Bebo un trago, y a los pocos metros, lo tengo que volver a arrojar a un lateral. Lo dicho. Un despropósito.

Un poco contrariado, tengo que racionar mi propio bidón, para aguantar la segunda vuelta completa, puesto que no hay más avituallamientos en el sector ciclista.

Sin mucha novedad, hago la mitad hasta Nalda, notando, eso sí, que he bajado algo el ritmo. No sé si consciente, o inconscientemente. El caso es que, cuando nos disponemos a afrontar el tramo favorable paralelo al río, el maldito viento aparece, y pega de cara. Gracias, Perico Delgado, no volveré a dudar de tu palabra.

Apretando los dientes, intento no bajar mucho el ritmo. Da rabia, mucha rabia, comprobar lo bien que te va en la primera vuelta, y, tras prometértelas muy felices, ver que, en menos de una hora, cambian las circunstancias de esa manera tan puñetera. Pero bueno, así para todos los demás.

No tengo un día perfecto, lo noto en las piernas, y lo noto en el trasero, porque voy incómodo en el sillín. Es un fastidio no saber “qué día me tocará tener hoy”, y me paso los últimos 20 km, sin poder estar prácticamente quieto sobre el sillín, no encontrando postura cómoda. Algo tendré que hacer al respecto. No dejaba de pensar en que, si me decido a afrontar un Iron Man en 2015, será exactamente el doble de lo hecho este día, así que habrá que espabilar. Y mucho.

Repasando mentalmente, he contado a unos 15 ciclistas de doble olímpico a los que he adelantado, en total, y he sido sobrepasado por 4 o 5. ¡Fíjate en el flete!¡Parece que ha aprendido a dar pedales! Y, lo que más me alegra (y sorprende, a partes iguales), es que la mayor parte de mis víctimas, llevaban cabra de contrarreloj. Demostrado: a mi nivel, no es la flecha, es el indio.

Llego a la T2 de Logroño en un tiempo total de 2:24 horas, con una media de 34,6 km/h, con el 47 mejor parcial de los participantes. Lástima de viento, pero, aún así, un buen tramo, mejor de lo que esperaba, a pesar de no ir perfecto.

Llegamos al Parque del Espolón, en Logroño, con gran ambiente de gente, y casi 35 ºC de calor… La eterna duda: ¿corro con o sin calcetines? Mis playeras son cómodas, y aptas para correr sin ellos, pero… ¿y si me molestan llevado un tiempo? Decido ser conservador, y me siento a ponerme los calcetines, por si acaso.

Salgo con un par de geles en cada mano, a gatillo. Los primeros metros, por la ciudad, muy bonitos, discurriendo por calles peatonales, en las que contrasta la tranquilidad de la gente sentada en las terrazas, y el colorido de nuestros tritrajes, corriendo a escasos metros de ellos. Animan y se agradece mucho, la verdad.

No me va del todo mal el plan, haciendo los primeros 5 km a ritmo de 3 y mucho – 4:10 min/km, adelantando a bastante gente. Pero empieza, desde este momento, a darme flato, y, para colmo, ¿cómo no?, el avituallamiento de la organización con toda la bebida caliente. ¿Alguna vez habéis bebido Coca Cola como caldo? Pues eso: asqueroso. Y los geles no son precisamente fáciles de tragar, sino bastante pastosos.

Empiezo a bajar el ritmo por el flato y por el maldito calor. No sé si no haber bebido más me influyó también, pero el caso es que termino la primera vuelta achicharrado de calor, en 32 minutos, bastante decente, a pesar de todo. Pero veo que se me escapa lo que tenía muy cerca.

A partir de este momento, pincho irremediablemente, busco las sombras como las ovejas, y en la zona del parque, paro en cada fuente, bebiendo, mojándome la cara y la nuca. Qué maldita rabia, de piernas voy bien, pero me ahoga el ambiente. El panorama a mi alrededor no es precisamente de fiesta, vamos todos guapos, jaja.

Me da pena no haber coincidido con mi compañero Oliver, para animarnos mutuamente. El caso es que, en una pequeña rampa del recorrido, pienso fríamente (todo lo fríamente que te permiten 35 ºC al sol, maldita sea mi suerte…), y decido pararme, ir caminando tranquilo, apartarme del sol, beber de las fuentes, etc. Lo que sea, para recuperar sensaciones buenas. Voy por el kilómetro 9, en este momento de tregua obligada.

Durante casi un kilómetro, paso de todo (y me pasan todos, también, jaja). Sólo me concentro en volver a tener fuelle para acabar fuerte. Me digo a mí mismo: te pones a correr el último 5.000 fuerte, es una serie larga más, como todas las que he hecho durante estos meses. No puede ser tan difícil. Me han adelantado unos cuantos, pero arrastrando los pies, ¡a por ellos!

Pongo ritmo de 4 min/km, ya recuperado, lo soporto muy bien. Y me distraigo volviendo a cazar a competidores que llevo por delante. Así, en nada, me planto de nuevo en el Paseo del Espolón, apretando un poco en la recta final.

De la hora en la que pensaba poder hacer estos 15 km, me he ido a 1:11, con el 43 parcial de todos los participantes. El tiempo total, 4:32, prácticamente mi previsión conservadora, que me sirvió para entrar en la posición 41 final.

Tenía entrenos y piernas más que suficientes para poder haber hecho algo más. Pienso que, sin el bajonazo del calor, podría haber hecho un top-20, pero así funciona esto. No hay matemáticas que valgan. Las circunstancias son idénticas para todos, y unos las aprovechan o se adaptan mejor que otros. Fin.

Aun así, muy contento, una buena carrera, en líneas generales. Sé que puedo (y voy) a dar más. Lo he pasado muy bien compitiendo, a pesar del calor, y se puede decir que me he sacado la espina de las otras dos competiciones en las que no pude disfrutar, esta temporada.

Me queda el campeonato de Cantabria de triatlón en Comillas, más otros dos sprint en Santander. Espero llegar relativamente bien, porque he terminado un poco espeso de motivación, tras regresar de Logroño. Como decía al principio, se me está empezando a “pegar” la duración de la temporada. Aunque soy optimista, y en 4 días volveré a entrenar duro, volviendo a una buena forma para afrontar las 3 competiciones que me quedan en mi tierra.

Agradezco a mis compañeros de equipo los ánimos, a mi entrenador Josué (el culpable de hacerme pasar de la categoría “lechón que pega barrigazos” a la de “flete que ya da algo de guerra”), y a mis amigos/as (alguna con la intención de poder venir a animarme, detallazo, que es lo que cuenta, para mí).

Nos vemos entrenando o compitiendo en lo que resta de temporada. ¡Vamos!

Buenos deportistas, mejores personas.


PD. Fotos por cortesía de Nuria GD, Canofotosports.com y Organización del Triatlón de Logroño. 


martes, 22 de julio de 2014

I TriMD Riaño

Antes de nada, un poco de música: TRAVELING WILBURYS

El pasado sábado 12 de julio, me desplacé al precioso pueblo de Riaño (León), a disputar el primer Triatlón 1/2 Iron Man que se celebraba allí.


Así que tocó madrugar un poco, casi 3 horas de coche por delante, pero disfrutando de unos paisajes espectaculares, subiendo primero el Desfiladero de la Hermida, y el Puerto de San Glorio, después. Con el ánimo por las nubes, como las que me iba a encontrar al coronar este largo puerto, que nos separa de León.

Llegué a las 10 de la mañana, aproximadamente, recogí dorsal y demás, y me puse a comer el tupper de arroz. Suena raro, eso de tener que comer tan temprano, pero como se daba la salida a las 12:30, no había otra forma de meter alimento en condiciones al cuerpo.

Poco a poco, va llegando alguno de los escasos conocidos que me iba a encontrar (Jorge Villacorta, de mi equipo, Barroso y Loroño, del TRIATLÓN SANTANDER, Pedro y Ovi, amigos de Jorge). Y sin darnos cuenta, a meter las bicis y el material de carrera a boxes. 120 participantes en total, en un día de sol y calor.

Por si no lo conocéis, el pueblo de Riaño está al pie de los Picos de Europa, con un lago precioso, en el que se iban a disputar los 1900 m de natación, claro está. El circuito de bici, de unos 85 km, alrededor del mismo, igualmente, para terminar con una carrera de 21 km por las calles del pueblo, con un recorrido muy exigente (700 m de desnivel positivo; si echáis cuentas, sería el equivalente a recorrer los 21 km con una pendiente ascendente continua de más del 3%, ¡la de Dios!).

Neopreno colocado y a dar unas brazadas por el lago. Buenas sensaciones. Me coloco en primera fila, se da la salida, y salgo disparado detrás de un chico, que, en escasos 20 m, percibo como un buen compañero de viaje al que seguir a pies.

Ya tendría tiempo para ver si era capaz de aguantarle a ese alto ritmo, o, por el contrario, podía sobrepasarle.

Pero, lamentablemente, no mucho tiempo después, no tuve que preocuparme más de ese menester. Noto que me voy quedando, poco a poco, retrasado de este chico, y que me estoy quedando sin aire. Y sólo llevamos unos 100 m, pero tengo que pararme, y quedarme quieto, intentando que no me atropellen los que vienen por detrás, y, a la vez, cogiendo aire, pero me duele el pecho, y el neopreno me está oprimiendo muchísimo.

Nunca, nunca, nunca, lo había pasado tan mal en el agua. Ni con oleaje, ni con corrientes. Tiene gracia: un día perfecto, con un lago de agua totalmente calmada, y agobiado. Pues sí, me estoy ahogando, y a duras penas mantengo la calma, el neopreno no me permite hinchar el pecho lo suficiente, y empiezo a jadear. Hago señas a unos chicos en piragua, de la organización, que rápidamente me vienen a buscar, y me sujeto a la parte trasera de su embarcación. Por lo menos, puedo reposar un poco, y concentrarme sólo en coger aire y tranquilizarme.

Despacio, me van llevando hacia la orilla, y de repente, me da por pensar que, quizá, el motivo de tanto agobio sea el traje, que jamás me había molestado, la verdad. Así que les digo que esperen unos segundos, mientras me lo quito dentro del agua, y que ellos me lo acerquen hasta la orilla. Dicho y hecho, parece que estoy un poco mejor, escucho a la gente animarme, no en vano, me he quedado el último, por supuesto, y tengo que olvidarme de salir en los puestos delanteros del agua.

Pero precisamente esas situaciones me hacen ir más motivado aún, partiendo con desventaja. Me coloco otra vez las gafas y comienzo a nadar enrrabietado. Aunque, nada más dar unas pocas brazadas, la postura horizontal no me deja respirar bien, me sigue oprimiendo el pecho, y no me queda más remedio que decidir retirarme. Es una completa tontería estar sufriendo durante casi 2 km, cuando no he completado aún ni 100 m y estoy tan mermado.

Se me pasa por la cabeza proponer a los de la organización, al menos, aprovechar el día, y hacer un entreno, saliendo a realizar el circuito de bici y carrera, aunque sea con penalización. Pero no estoy para eso, tampoco. Me duele el pecho a la hora de coger bastante aire, y sé que no me voy a tomar la carrera como un simple paseo, así que tiro la toalla totalmente.

Pero se puede decir que, de otra forma, pude disfrutar del magnífico día, puesto que me permitieron, con la ayuda de varios compañeros voluntarios leoneses (muchas gracias a Henar, Carol, Tiri, etc.), ser uno más de ellos, y colaborar en el puesto de avituallamiento ciclista, dando geles energéticos y bebida a los triatletas. Sé que no es lo mismo, pero lo pasé en grande, lo prometo.

Pude ver, de primera mano, la exhibición ciclista de Rober Cuesta (TRIATLÓN SANTANDER), la victoria de Fernando Barroso (TRIATLÓN SANTANDER), la gran carrera de Pedro (MOLPESA UNIVEST), mi amigo Jorge (TRIATLÓN COSTA QUEBRADA), Carlos "FUJI" (INTERVAL INTELLIGENT RUNNING) o Roberto Oviedo (TRIATLÓN LEÓN), por ejemplo.

Mención aparte para el gran Javi Loroño (TRIATLÓN SANTANDER), que se bajó de la bici en el puesto 7º, pero que con serios problemas estomacales, pasó una auténtica agonía, debiendo hacer caminando más de 3/4 partes de los 21 km, devolviendo. Pude acompañarle unos pocos metros, animándole, empujando de manera figurada, a que pudiese terminar, y le ví mal, verdaderamente mal. Pero tiene un mérito ante el que me descubro, puesto que me dijo que iba a finalizar a rastras, si fuese preciso, para que su equipo pudiese puntuar, como así hicieron (quedaron 2º). ¡Bravo por tí, Javi!

Una prueba muy recomendable, con unos paisajes espectaculares, como nunca había visto. Espero poder regresar el año que viene a resarcirme. Esto no puede quedar así, jaja.

La próxima competición que tengo será el Triatlón Doble Olímpico de Logroño (3000 m / 80 km / 20 km, que finalmente se quedan en 15 km), a principios de septiembre. Me queda más de un mes para llegar con ganas de guerra.

Respecto al dolor de pecho que me hizo retirarme, tras comprobar que es simplemente muscular, lo achaco a alguna mala postura durmiendo la noche antes. Hoy, algo más de una semana más tarde, casi estoy recuperado del todo, aunque si fuerzo mucho, todavía no me deja estar al 100%, pero no me preocupa, a estas alturas, puesto que, como decía, no tengo otras pruebas a la vista, hasta septiembre, salvo sorpresa.

¡Muchas gracias por los ánimos recibidos!

Buenos deportistas, mejores personas. Un abrazo.

PD. Galería fotográfica de la prueba, a cargo de Patricia Marcos, que se puede consultar en FACEBOOK, buscando "TriMD Riaño".